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T.Q. EL JUEGO DE LA RANA

USUARI30/11/08 04:03 — EDGARD JULIO MEDINA PALOMINO

TIERRA QUEMADA
EL JUEGO DE LA RANA
Aún llovía. Caían diminutas gotas, diluidas entre las arrugas de su viejo sombrero, y en su cara el ímpetu, y la alegría se incrustaban a la vez en sus nueve años.
Todo su ardor estaba puesto en cazar una rana más, toda su poesía, hacerse digno de su padre, porque éste le estaría enseñando que el esfuerzo, el compromiso, la responsabilidad y el trabajo son virtudes que modelan al hombre... la honradez, la honestidad pulirían para siempre el modelo de su devenir. Además su padre también le enseñaba del sortilegio de un merecido premio, la algarabía de una recompensa, la fuerza de una promesa, así, con pleno gozo, además recibía de la benevolencia el premio de un euro cincuenta por cada rana que le entregaba, motor e impulso para garantizar el encomio, la actitud de perseverancia y la entrega a unos fines de esfuerzo y progreso. Ese día había entregado a su padre seis ranas. Y se iba haciendo hombre, sería empresario como su padre, manejaría una empresa solvente y prospera avaladas por las enseñanzas de su padre.
Era muy temprano y ya estaba encharcado hasta las rodillas, pero en su bolsa ya tenía dos ranas. Miraba como el sol, allá arriba daba otra oportunidad a los de aquí abajo,
Y, a contraluz las siluetas de dos niños que como él, por lo visto también estaban dedicados a coger ranas. Seguro, seguro que sus padres también los estaban aleccionando por los mismos caminos para prepararlos para el futuro, no sabía, aún no sabía de la avaricia y de la especulación, ni de los paraísos fiscales ni de las cuentas a otro nombre. Cuantas tienes ya le preguntaron casi al unísono, dos respondió, que suerte, ya tienes veinte euros. No comprendía… sabía donde quedaba el restaurante pero no sabia que pagaba diez euros por cada rana…

Edgard medina